Otro día que da a luz un anochecer más, supongo que distinto como la noche al día a cualquier otro.

Últimamente mi opinión es que parecen todos iguales.
Con ese "parecen", parezco crear una tímida afirmación. La cual quizás esconde un pensamiento interno en el que cuestiono la misma idea de igualdad sobre los días... o noches.

Pero como usted avispado lector, es imposible engañar lo mas mínimo, optaré por explicar las cosas sin rodeos:

Yo sería el enjaulado ratoncillo que bajó de la rueda para observar como continua dando vueltas ella sola. No conozco el material que compone de la rueda, pero sé con certeza la materia que forjó la jaula.
Estas cárceles son reductos inexpugnables, si palabras pueden a palos y piedras, jaulas fraguadas por tal material echan por tierra cualquier intento de fuga.
El material referido llamémosle... mi interior.

Embalsado sin rumbo en tal odisea, solo puedo quedar tendido y dejarme donde me quieran llevar esas aguas interiores mías. Que a menudo huelen fatal.

Los hay de cine, tambien de paseo o carreras, en muchas personas se repiten cada 28 días.

No hablo de ninguno de ellos, solo decir que...

...Los míos duelen...

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